martes, 14 de julio de 2009

Sobre la Licencia de Conducir por puntos

Uno de los argumentos más esgrimidos por los políticos chilenos para la creación de una licencia de conducir con puntos, es el resultado que ha dado este sistema en España. Sin embargo, tenemos que admitir que España no es Chile, sus leyes y costumbres son diferentes. En España las carreteras y autopistas son algo mejor que en nuestro andino país y, tema muy importante a la hora de sancionar: en España las municipalidades no se financian con el dinero recaudado por las multas de circulación. Tampoco se financian con el dinero recaudado por no ir a votar, o por no poner la bandera en la fachada de la casa en el día patrio.
Quizá, en vez de copiar el sistema español podríamos copiar el sistema alemán. Ahí la licencia de conducir no tiene puntaje y en las autopistas no hay límite de velocidad y, estadísticamente, hay menos accidente de transito. Pero… las vías de circulación están en muy buen estado y la educación de los conductores es diferente. En este caso, si copiáramos el sistema alemán, tendría que trabajar más el estado chileno, en arreglar la infraestructura vial y en educar mejor a los conductores. Copiando el sistema español, pasamos la pelota a los de siempre, el ciudadano común y su inagotable paciencia y su ancho bolsillo.
Hace unos años nos hicieron creer que con llevar la luz del coche encendida durante todo el día, disminuirían los accidentes, como en Suecia, dijeron los parlamentarios. Pero… Suecia tampoco es Chile. Ahí, en invierno, casi no hay luz natural en el día, distinto a la luminosidad chilena. Esa ley sólo ha permitido tener más motivos para sancionar a los conductores y para que ganen dinero los vendedores y los cargadores de baterías.
No estoy en contra de medidas que tiendan a disminuir los accidente automovilísticos y la mortalidad que trae consigo, pero si estoy abiertamente en contra de la hipocresía. Todos sabemos que en Chile no todos pagan ese peaje obligatorio que significan las multas de tráfico. Siempre hay amigos de amigos que se salvan del castigo. También sabemos que el Estado es el primero que tiene que cumplir con sus obligaciones, y tampoco lo hace.

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